Hace ya más de dieciocho siglos el poderoso Imperio de Bronce reinaba en oriente y occidente.

Miles de blancas velas surcaban el Mar de las Espumas comunicando las provincias de tan magnífico Imperio. Legiones de soldados ataviados de acero componían el férreo puño con el que cientos de culturas eran mantenidas bajo una misma bandera.

Era un tiempo de estabilidad, donde el reino del Hombre ensombrecía al del Enano o el Elfo. Donde los monstruos solo aparecían en los cuentos de héroes preimperiales y en las pesadillas de los Regidores provinciales.

Pero esto cambio. La muerte sin herederos del Emperador Agustus Joano II consiguió que lo que fuera el mayor logro del hombre se partiese en mil pedazos.

Al principio se sucedieron numerosos e inestables gobiernos, pero la mecha ya había sido encendida. En menos de tres siglos el antiguo Imperio se convirtió en un centenar de reinos, repúblicas, imperios, condados…

En occidente las cosas no fueron tan mal. Las diversas provincias dieron luz a una red de ciudades estado gobernadas en su mayoría por sociedades gremiales, siendo Ajren la más brillante de todas ellas.

Pero en oriente la historia fue diferente. Las hordas de semihumanos y monstruos que habían sido mantenidas a raya por las legiones imperiales y los hechiceros a cuenta del Imperio surgieron de sus refugios con mas fuerzas que nunca.

Los cientos de antaño prosperas provincias fueron reducidas a una mera decena de ciudades que aún hoy luchan por sobrevivir. Las carreteras desaparecieron reclamadas por la naturaleza, y las pocas que permanecían transitables se convirtieron en peligrosas, acechadas por bandidos, tribus de orcos, harpías y toda clase de monstruos.

Las ordenes de hechiceros desaparecieron en una explosión de su propia magia mientras se enfrentaban por el control de los restos del Imperio, o peor aún, muchos hechiceros realizaron oscuros pactos y se retiraron a las tierras ahora salvajes a preparar sus siniestros planes.

Incluso los mares se convirtieron en terribles. Las rutas mas transitadas del Mar de las Espumas comenzaron a engullir, sin nadie saber como, a las naves que trataban de cruzarlas, hasta que no hubo marinero con suficientes agallas de enfrentarse a ellas.

Los únicos lazos de unión con Occidente fueron las rutas que atravesaban las Mil Islas y el Mar del Coral, pero rápidamente los piratas hicieron que solo los mas bravos se atreviesen a cruzarlas.

Y este es el paisaje donde ocurrirán las más grandes aventuras. Tan solo una decena de ciudades se mantienen en pie entre un mar de ruinas. Las distancias entre ellas repletas de tribus de goblinoides, ruinas de ciudades antiguas, bandidos, templos olvidados a dioses olvidados, monstruosidades de antiguas leyendas, tesoros de viejos Regidores, y guaridas de perversos hechiceros.

Un mundo donde los aventureros escasean, el gobierno es prácticamente inexistente y débil, la cultura es solo un recuerdo. Un mundo donde un Héroe puede hacerse un Nombre.

Escombros del Pasado

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